Counseling Vs Coaching personal

Counseling Vs Coaching personal

Tanto el counseling como el coaching personal son dos conceptos que están muy de moda en la actualidad y cuyas similitudes y diferencias suscitan algunas dudas. A lo largo de este artículo, vamos a tratarlas, atendiendo a su origen y objetivos de trabajo.

En primer lugar, comenzaremos a hablar del coaching. El Dr. Rafael Bisquerra Alzina afirmaba en Coaching: un reto para los orientadores  que este método implica un «asesoramiento que promueve el establecimiento y la aclaración de metas, objetivos determinados por el propio individuo y sus valores, el desarrollo de competencias personales y profesionales hasta el nivel óptimo, le ayuda a superar bloqueos mentales y emocionales, le ayuda a llegar a ser lo mejor que uno puede ser y otros aspectos de desarrollo tanto personal como profesional».  Los profesionales que se dedican a llevar a cabo este entrenamiento pueden estar formados previamente en diversos ámbitos: economistas, abogados, directores de empresa, ingenieros, deportistas, psicólogos, etc. y después haberse especializado en coaching.

El origen del coaching lo encontramos en diversas disciplinas. Su aplicación no está basada en una función terapéutica sino en una práctica de cuestionamiento. En una sesión de coaching, el cliente elige un tema del que quiera hablar, mientras que coach se limita a escuchar y contribuir, siempre que lo considere oportuno, con preguntas y observaciones para que el cliente encuentre las respuestas por sí mismo. Muchos de los individuos que acuden en ayuda de un coach lo hacen con el fin de cumplir sus propios objetivos, definidos en relación con la comunicación, liderazgo, gestión de estrés, conciliación de vida personal y laboral, mejora de relaciones interpersonales, conexión de equipo o para potenciar la toma de decisiones. Si bien el counseling prioriza la emocionalidad del individuo, el coaching imprime a la misma un carácter secundario, es decir, la emoción puede ir unida o no a lo que el cliente desea conseguir.

El counseling deriva de la psicoterapia a partir de los años cuarenta y es en los años sesenta, con el enfoque humanista, cuando se empieza a dar un progresivo énfasis a la prevención y el desarrollo personal. Ya entonces, el psicólogo humanista Carl Rogers indicaba que «una relación empática y de consideración positiva del otro es terapéutica».

En definitiva, el counseling es un proceso de ayuda dirigido a superar problemas personales o prevenirlos. Sirve de refuerzo para desarrollar diversas habilidades: toma de decisiones, y planificación y ayuda a las personas a ser más conscientes de sus deseos, necesidades o estrategias de vida.

Este asesoramiento psicológico está dirigido a aquellas personas que necesitan hablar para saber cómo resolver una situación que les inquieta o preocupa, qué decisiones tomar, o cómo seguir una determinada trayectoria; se dirige también a profesionales cuyas labores implican ayuda. En relación al counselor, del mismo modo que el coach, no precisa especialización en Psicología, aunque sí requiere una formación profesional superior que certifique a ambos a diferentes niveles.

El objetivo del counseling es aumentar la autonomía de la persona entrenada en relación a su ambiente social, profesional y cultural. Proporciona herramientas centradas en el «Aquí y Ahora» que permiten un adecuado afrontamiento de las situaciones difíciles, a través de un análisis que atienda cuáles son las necesidades del individuo y cuáles son los recursos personales que se pueden utilizar y fomentar, tanto como los recursos sociales del entorno que se puedan promover.

En conclusión, un counselor es un consejero cuya misión no es dar recomendaciones ni respuestas, sino dirigir a cada persona para que encuentre las suyas propias, poniendo importancia en la parte emocional del individuo. Todo aquel profesional que practica el counseling debe hacerlo desde la escucha activa y empática, con el objetivo de que cada individuo sea capaz de «identificar por sí mismo su situación y qué recursos tiene para hacerle frente», explica la counsellor Rosa Guirado.

El coaching personal y el counseling comparten ciertas competencias en la práctica: escucha activa, empatía, preguntas abiertas, información, planificación, ayuda, desarrollo de competencias, etc. Esto nos puede llevar a una dificultad para diferenciar cuál de los dos procedimientos se está llevando a cabo. No obstante, cabe destacar que, aunque tienen similitudes y diferencias, son complementarias, es decir, el uso de ambos permite trabajar mejor a favor del desarrollo de las personas.

Ambos métodos son formas de acompañamiento aplicables a través del diálogo entre un coach o un counselor respectivamente, centrados en el cliente y que pretenden un uso no directivo. Desde una y otra técnica se parte del siguiente principio: la mayoría de las personas poseen el potencial para resolver por sí mismas sus dificultades, siempre y cuando consigan hacer uso de ese potencial, y es por ello precisamente, que, en muchas ocasiones, sea necesaria la ayuda del profesional.

Sin embargo, tal y como indica Guirado, la principal diferencia entre ambos consiste en que para iniciar un proceso de coaching «es necesario tener un objetivo de partida». Por tanto, este es más específico, está dirigido a identificar los pasos y medidas necesarias para lograr el propósito que se ha fijado la persona receptora.

En resumen, se podría decir que mientras el counseling está orientado al problema, mediante el papel de un counselor como consejero, orientador, y asesor, el coaching se orienta hacia la solución encontrada por el propio cliente. Además, hay cierta diferencia en los aspectos de la vida del cliente que se trabajan: el coaching se centra más en el ámbito laboral, mientras que el counseling focaliza algún malestar o disconformidad con aspectos personales que pueden o no estar vinculados al trabajo. Otra diferencia entre ellos es que el primero se centra en la reflexión y, en cambio, el segundo lo hace en la acción.

Referencias

  • Bimbela JL. El counseling: una tecnología para el bienestar del profesional. ANALES Sis San Navarra. 2001; 24(2):33-42.
  • Martí-Gil, C., Barreda-Hernández, Marcos-Pérez, G., & Barreira-Hernández, D. (2013). Counseling: una herramienta para la mejora de la comunicación con el paciente. Farmacia Hospitalaria, 37(3), 236-239.
  • Gordillo Álvarez-Valdés, Mª Victoria. (2008). Nuevas perspectivas en Orientación: del counseling al coaching. Orientación y sociedad, 8, 00.
Instituto Psicobiológico
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