Personalidad, actitudes y estilo de vida, variables decisivas para el bienestar y la salud

Personalidad, actitudes y estilo de vida, variables decisivas para el bienestar y la salud

Si en su anterior intervención, la Dra. Mercedes García, directora del Instituto Psicobiológico, doctora en Psicología por la UCM y bióloga, profundizó en el campo de la personalidad, el bienestar y esbozó algunos aspectos de su investigación sobre la relación entre rasgos de personalidad, comportamiento, estilos de vida y la salud, en la sexta Jornada Formativa del Máster en Inteligencia Emocional, Psicología positiva, Neurociencia, Salud, Coaching y estudio científico de la felicidad abordó de forma más detallada la investigación empírica ‘Personalidad, bienestar y salud en jóvenes de 20 a 30 años’.

Como detalló la Dra. García, su investigación empírica se realizó sobre 246 sujetos de entre 20 y 30 años, sometidos tanto a un profundo estudio de su personalidad, autoestima y estilo de vida.

Para el estudio de la personalidad se realizó un profundo análisis mediante el inventario Neo Pi-R del ‘Modelo de los Cinco Grandes’ de McCrae y Costa –para medir el neuroticismo, extraversión, apertura, amabilidad y responsabilidad– y todas sus facetas, mientras que para medir la autoestima se utilizó una de las escalas más utilizadas científicamente, la AF-5, además  de un profundo y exhaustivo  trabajo de entrevistas personalizadas al objeto de conocer la biografía emocional del individuo, su comportamiento y estilos de vida (nutrición, deporte, consumo de sustancias como tabaco o alcohol, etcétera).

Así, pudo observarse que los “factores de personalidad que mejor discriminan las dimensiones de la autoestima han sido el neuroticismo, la extraversión y la responsabilidad”.

Y todo ello relacionándolo empíricamente  con el sistema inmunitario y el neuroendocrino, como son los Neutrófilos, Linfocitos y Catecolaminas (adrenalina, noradrenalina y dopamina).

Se trata de uno de los estudios empíricos pioneros en la investigación sobre esta teoría sistémica que aporta elementos originales y conclusiones reveladoras, especialmente en los campos de la inmunología y la neuroendocrinología. La investigación de la Dra. Mercedes García estuvo dirigida por el catedrático de Psicobiología por la UCM Fernando Colmenares y la catedrática de Fisiología (UCM) Mónica de la Fuente –quienes forman parte del equipo docente del Máster en Inteligencia Emocional multidisciplinar–.

De los estilos a los trastornos de personalidad

La sexta Jornada Formativa del Máster en Inteligencia Emocional multidisciplinar contó con una nueva intervención de la Psicóloga y profesora titular de la UCM, Violeta Cardenal, que ya profundizó en su anterior ponencia en ‘El autoconocimiento y la autoestima en el desarrollo de la madurez personal’, y que en esta última ocasión ha protagonizado la ponencia ‘De los estilos de personalidad a los trastornos de personalidad’. La formación se centró más en los estilos, es decir, el conjunto de aspectos de la personalidad que hacen que tenga una tendencia a actuar de una determinada manera, de manera que “es una predispocición, pero los estilos no son definitivos ni inamovibles”, sino que cambian en función de las experiencias vitales.

Aunque hay que diferenciar de aquellos estilos “flexibles, constructivos, saludables” de los que son “inflexibles, repetitivos e insanos”. Además, hay aspectos de estos estilos que son rasgos clínicos, cuando aspectos de esos estilos comienzan a ser desadaptativos, y se manifiestan más cuando existen situaciones estresantes.

Una primera aproximación a los estilos es la que ofrece el psicólogo estadounidense Theodore Millon –director del Instituto para Estudios Avanzados sobre Personalidad y la Psicopatología en Florida desde 2001 –, pionero en la investigación sobre la personalidad, con una primera clasificación donde podemos encontrar los estilos que pueden resumirse en las siguientes oraciones: “Me cuesta controlar mis emociones, mis impulsos y mis necesidades” (estilo inestable); “debo hacer siempre lo correcto” (respetuoso) ; “creo en mí y en mis capacidades” (seguro); “prefiero la soledad y estar a mi aire, necesito tener mi espacio vital” (introvertido); “lo que me interesa es abrirme a nuevas experiencias mentales, emocionales y espirituales” (excéntrico); “Me da seguridad un entorno íntimo y conocido” (inhibido); “Hago lo que quiero, hay que vivir el presente intensamente, sin preocupaciones por las normas” (agresivo); “Hay que estar alerta, no puedes confiar en nadie” (suspicaz); “Soy un incomprendido, los otros son exigentes y dominadores y no pienso colaborar con ellos” (confrontativo); “Me gusta rodearme de gente y tener muchos amigos” (sociable).

Aunque más importante aún, y más complejo, es el llamado ‘Modelo Biosocial de Millon’, que la profesora Violeta Cardenal pudo poner en práctica haciendo partícipes a los alumnos. Un modelo que se basa en elementos biológico-hereditarios y en los ambientales, del aprendizaje social, y ordena los estilos en base a dos dimensiones , la fuente del refuerzo –de dónde coge los afectos la persona, el refuerzo positivo, de dónde se nutre para ganar en autoestima– y el foco de obtención del refuerzo (sí mismo – los demás – ambivalentes – desconectados).

De esta manera, tendríamos estilos como el agresivo, antisocial, seguro y narcisista (sí mismo), el sociable, histriónico, cooperador, dependiente (los demás), confrontativo, negativista, respetuoso, obsesivo-compulsivo (ambivalente), o inhibido, evitativo, introvertido y esquizoide (desconectado). Posteriormente, Millon añadiría otros tres estilos más problemáticos, situados en el trastorno: el excéntrico-esquizotípico para el desconectado; el inestable-límite en los demás; y el suspicaz-paranoide en la fuente de sí mismo.


Dra. Mercedes García
Dra. Mercedes García